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El último refugio
El Refugio 73 te deja una puerta de hierro, una mirilla y un manual con reglas en tinta roja: tres golpes son una persona viva, dos son un imitador, y si no llaman no se abre. A los veinte minutos, el primer visitante empaña el cristal. Cada día repite la misma pregunta con una trampa distinta: abrir o no abrir. Sobrevive leyendo detalles pequeños, porque los imitadores aprenden rápido.